Las declaraciones de altos funcionarios de la administración Trump han alimentado las especulaciones sobre diferencias en la estrategia hacia Irán y el conflicto en Oriente Medio. El vicepresidente JD Vance calificó el reciente acuerdo con Teherán para poner fin a meses de guerra como un «buen progreso» y afirmó que establece «una base muy buena» para alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio, tras su gira por los países del Golfo, subrayó que las rutas marítimas internacionales «no pertenecen a ningún país», en referencia al Estrecho de Ormuz.
Mientras Vance ha cuestionado los ataques israelíes al considerar que dificultan los esfuerzos de paz, Rubio ha respaldado esas operaciones como una respuesta justificada. La Casa Blanca rechaza la existencia de divisiones y sostiene que toda la administración respalda el objetivo del presidente Donald Trump de impedir que Irán obtenga armas nucleares. Sin embargo, las diferencias en el tono y el enfoque de ambos funcionarios continúan generando interrogantes sobre el rumbo de la política exterior estadounidense.
Fuente: 👁️ @elOJOen

