Las 55 federaciones de la UEFA prevén votar a favor de una moción de censura contra Gianni Infantino si no renuncia a la presidencia de la FIFA, según reveló The Telegraph.
LONDRES / REDACCIÓN DEPORTIVA — El fútbol europeo se prepara para un terremoto institucional sin precedentes. La UEFA someterá a votación una moción de censura para exigir la salida de Gianni Infantino de la presidencia de la FIFA en caso de que el dirigente italo-suizo se niegue a dimitir voluntariamente de su cargo, según reveló una exclusiva del diario británico The Telegraph.
De acuerdo con fuentes cercanas al organismo rector del fútbol en Europa, las 55 asociaciones y países miembros de la UEFA habrían alcanzado un consenso unánime para votar a favor de retirar la confianza al máximo jerarca del balompié mundial.
Pulso histórico en la cúpula del fútbol mundial
La medida representa la fractura política más grave entre la confederación europea y el máximo organismo del fútbol global en los últimos años. Aunque los estatutos de la FIFA establecen que la destitución formal de un presidente requiere la votación de las 211 federaciones afiliadas en un Congreso Extraordinario, la postura en bloque de Europa asesta un golpe decisivo a la gobernabilidad de Infantino.
«Los 55 países miembros de la UEFA votarán a favor de una moción de censura contra Infantino si este no da un paso al costado», señaló una fuente con conocimiento directo del asunto citada por The Telegraph.
Tensión por el calendario y la gobernanza del fútbol
La pérdida de respaldo hacia Infantino por parte de las federaciones europeas es el resultado de un paulatino distanciamiento en la agenda deportiva y económica global. Entre los principales desencadenantes figuran la saturación del calendario internacional tras la reforma del Mundial de Clubes, los constantes reparos de las ligas europeas ante decisiones unilaterales de la cúpula de la FIFA y las marcadas diferencias sobre la distribución de los derechos comerciales del balompié internacional.
De concretarse la votación en el seno de la UEFA, el conflicto trasladará la presión directamente al Consejo y al Congreso de la FIFA, elevando el pulso por el control del fútbol mundial a un nivel inédito desde la reestructuración institucional del organismo en 2016.

