El exjefe del Pentágono advierte que el régimen de Teherán percibe que está ganando el pulso geopolítico frente a Estados Unidos gracias a su dominio sobre la vía marítima estratégica.
El exsecretario de Defensa de Estados Unidos durante la primera Administración de Donald Trump, Mark Esper, ha lanzado una severa advertencia sobre el equilibrio de poder en Oriente Medio: Irán mantiene la ventaja estratégica en el actual escenario de negociación frente a Washington y sus aliados.
Durante sus declaraciones más recientes sobre el pulso diplomático y militar en la región, Esper subrayó que la percepción de dominio en Teherán no es una mera postura propagandística, sino el reflejo de la correlación de fuerzas sobre el terreno.
El estrecho de Ormuz: la palanca de presión de Teherán
El elemento determinante en este balance de poder radica en la geografía y la capacidad de disuasión asimétrica. Según el exjefe del Pentágono, la posición dominante de Irán se consolida a través del control directo sobre el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que transita aproximadamente el 20 % del consumo mundial de petróleo.
Esta capacidad para amenazar la fluidez del comercio energético global otorga a la cúpula iraní una capacidad de chantaje e influencia que debilita las opciones de presión diplomática y económica de la Casa Blanca.
«Los líderes iraníes creen que están ganando»
Para Esper, el factor psicológico y político dentro del régimen iraní resulta clave para entender la firmeza de su postura internacional. Los líderes de la República Islámica operan convencidos de que el tiempo y la coyuntura regional juegan a su favor.
«En su opinión, esa percepción refleja la realidad actual», remarcó el exsecretario de Defensa, señalando que mientras Washington no altere los costes estratégicos para Teherán, la diplomacia estadounidense continuará negociando desde una posición de subordinación táctica.
Fuente: Hispan TV

