La prolongada misión en Oriente Medio desata denuncias de familiares y congresistas sobre insalubridad y colapso psicológico en la tripulación del buque de guerra estadounidense. El Pentágono tilda las críticas de «noticias falsas».
El prolongado despliegue operativo del portaaviones USS Abraham Lincoln en Oriente Medio ha detonado una crisis interna de salud mental y logística entre sus 5.000 tripulantes. Tras superar los 260 días en alta mar —ampliamente por encima del promedio habitual de seis a siete meses—, se han registrado situaciones extremas a bordo, incluidos intentos de marineros de lanzarse al océano.
El buque, que fue reasignado desde el Océano Pacífico hacia la región del Golfo en medio del repunte de hostilidades militares con Irán, ha operado de forma continua sin periodos efectivos de descanso para la tropa, salvo una escala técnica en Guam registrada meses atrás.
Denuncias de insalubridad y presión extrema
Las condiciones dentro del portaaviones han provocado la reacción de familiares y autoridades en EE. UU. Allegados a la tripulación han denunciado escasez de suministros básicos, fallas en el suministro de agua caliente y presencia de moho en las duchas.
El congresista demócrata Mike Levin confirmó haber recibido reportes que respaldan las quejas sobre las deficientes condiciones de habitabilidad. Asimismo, testimonios de familiares, como el de María Rodríguez —esposa de uno de los efectivos—, señalan que marineros han tenido que intervenir físicamente para evitar que sus compañeros se arrojen por la borda desde la cubierta.
La respuesta del Pentágono
Ante la ola de críticas, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, desestimó los sealamientos sobre el deterioro del buque calificándolos de «noticias falsas». Por su parte, la Armada de Estados Unidos negó un incremento en la tasa de intentos de suicidio a bordo, aunque rehusó ofrecer balances detallados sobre el estado médico y psicológico del personal.
Analistas militares coinciden en el impacto del despliegue. El almirante retirado Robert Murrett advirtió que «misiones de esta duración ejercen una enorme presión tanto sobre la estructura del buque como sobre su tripulación», marcando un hito de permanencia poco frecuente en la historia naval reciente de la institución.
Fuente: Misión Verdad

