El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara el estado de emergencia nacional tras identificar severas vulnerabilidades en la infraestructura energética del país.
La medida emitida desde la Casa Blanca restringe de forma inmediata la adquisición e instalación de componentes y software de fabricación extranjera en la red eléctrica norteamericana. La decisión ejecutiva busca mitigar riesgos de ciberataques e interferencias externas sobre los sistemas de suministro nacional.
Amenaza extraordinaria a la seguridad nacional y la economía
El decreto presidencial argumenta que la dependencia de tecnología foránea en el sector energético representa un peligro directo para la estabilidad del país. Las autoridades consideran imperativo blindar los procesos de distribución ante eventuales sabotajes digitales orchestrados desde el exterior.
«Considero que la situación relacionada con el suministro extranjero de equipos para la red eléctrica constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional, la política exterior y la economía de EE. UU., que se origina, total o parcialmente, fuera del país», precisa el documento oficial.
Equipos prohibidos y componentes digitales bajo restricción
La prohibición contempla el veto a la importación y montaje de transformadores de alto voltaje, generadores y componentes digitales estratégicos. La restricción abarca también inversores para sistemas solares, bancos de baterías, sistemas de protección de relés y dispositivos electrónicos inteligentes.
El Gobierno norteamericano coordinará con las empresas del sector energético la sustitución de la tecnología comprometida por alternativas nacionales o de proveedores certificados. La administración Trump reafirma así su estrategia de proteger la infraestructura crítica de la nación mediante el endurecimiento de los controles comerciales y tecnológicos.

