El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó en una entrevista con The New York Times que las elecciones en Venezuela se celebrarían «idealmente» en 2027, pero condicionó esa fecha a una serie de reformas previas y evitó garantizar que los comicios se realicen antes de que Donald Trump deje la presidencia en enero de 2029.
Rubio no ofreció una promesa concreta sobre el calendario electoral. Al referirse al plan para celebrar elecciones, se limitó a decir:
«Creo que la gente estará contenta con el resultado y la trayectoria que está tomando».
La negativa a garantizar la fecha es el punto central de la entrevista, y contrasta con la interpretación que algunos medios de oposición han difundido, limitándose a titular que Rubio «situó las elecciones en 2027», omitiendo la condición y la evasiva.
Antes de cualquier votación, Rubio enumeró una serie de pasos que Venezuela debe cumplir: un nuevo Tribunal Supremo, un nuevo Consejo Nacional Electoral, avances en la reestructuración de la deuda (que estimó en más de 200.000 millones de dólares) y una reforma de las fuerzas de seguridad. Dijo esperar que las conversaciones entre el gobierno y un sector de la oposición produzcan la reforma del máximo tribunal para mediados de diciembre, y que los negociadores se reúnan la próxima semana para discutir el nuevo ente electoral.
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